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El trekking en Marruecos es una experiencia única para los amantes de la naturaleza y la aventura. La diversidad geográfica del país, que incluye montañas, desiertos y costa, permite realizar rutas adaptadas a distintos niveles de dificultad. Además, la rica cultura bereber enriquece la experiencia de un viaje de senderismo.
Eso sí, es fundamental preparar adecuadamente el viaje, teniendo en cuenta el equipamiento necesario y las consideraciones prácticas para disfrutarlo al máximo.
Para ayudaros a ello, hablamos con Miguel Ángel Nieto, fundador de Geographica y codirector de Global Adventure Team, con más de treinta años de exploración de Marruecos a sus espaldas.

Trekking en Marruecos: la voz del guía
«Marruecos nunca se agota; siempre encuentras un valle, una montaña o un pueblo que no conocías»
Fundador de Geographica y codirector de Global Adventure Team, Miguel Ángel Nieto lleva más de treinta años explorando Marruecos. Primero como viajero, después como guía de montaña y, hoy, como diseñador de algunos de los trekkings más especiales que ofrecemos en el país.
Hablamos con él sobre los paisajes que más le impresionan, los rincones menos conocidos y las experiencias que hacen de Marruecos un destino único para caminar.
Después de tantos viajes, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando piensas en Marruecos?
Los paisajes minerales. Es imposible no pensar en esos tonos ocres, marrones y rojizos que dominan gran parte del país y que contrastan con el verde intenso de los oasis y los valles cultivados.
Y también la comida. Hay un desayuno muy sencillo que resume perfectamente la hospitalidad marroquí: pan recién hecho, aceite de oliva y miel. Es algo que nunca falta y que, después de tantos viajes, sigue siendo uno de los sabores que más asocio con Marruecos.

¿Cuándo fue tu primer viaje?
Debió de ser hace más de treinta años. Fui con unos compañeros de universidad y recorrimos el país en un todoterreno. Aquella fue mi primera toma de contacto con Marruecos.
Después regresé muchas veces con amigos, de una forma mucho más aventurera. Llegamos incluso a recorrer el desierto en viejos Renault 4 alquilados. Más tarde empecé a viajar como guía de montaña y también realicé varias rutas en bicicleta de montaña.
Con el paso del tiempo fui dejando el trabajo de guía para centrarme en la gestión de la empresa, pero Marruecos siempre ha seguido formando parte de mi vida profesional.
¿Qué zonas conoces mejor?
Principalmente el Atlas, con macizos como el Toubkal o el M’Goun, aunque también he recorrido numerosas zonas menos conocidas del Anti-Atlas, especialmente el Jbel Saghro.
Otra región que conozco muy bien es el Rif. He estado allí innumerables veces y es una de las zonas a las que más regresamos con nuestros grupos, especialmente en los alrededores de Chefchaouen y del Parque Nacional de Talassemtane.
Son montañas muy diferentes entre sí, pero todas tienen algo especial.

Actualmente Geographica ofrece seis viajes diferentes en Marruecos. ¿Cuáles destacarías?
El viaje más popular es, probablemente, el trekking del Rif. Es una propuesta de cinco días que aprovecha muy bien los vuelos a Tánger y permite realizar tres magníficas etapas por el Parque Nacional de Talassemtane.
Es un paisaje que sorprende muchísimo. Hay bosques de pinsapos, montañas calizas y senderos que, por momentos, recuerdan a algunas sierras del sur de España. Al mismo tiempo, el viajero descubre un modo de vida muy diferente, profundamente ligado al cultivo tradicional del kif.
Otro de los grandes clásicos es el trekking que combina el desierto de M’Hamid con el Alto Atlas. Es uno de mis favoritos porque reúne los dos paisajes más representativos de Marruecos: tres jornadas caminando entre dunas, acompañados por dromedarios, y otras tres recorriendo las montañas del Atlas.
También realizamos cada verano el trekking de la costa de Essaouira, una propuesta muy especial que aprovecha la influencia de los vientos alisios del Atlántico. Mientras en el interior las temperaturas pueden superar fácilmente los cuarenta grados, la costa mantiene un clima muy agradable para caminar.
A estos viajes se suman los trekkings de ascensión al Toubkal y al M’Goun, en los que siempre intentamos alejarnos de los itinerarios más habituales. En el caso del Toubkal, por ejemplo, accedemos por el valle de Azzaden, una ruta mucho más atractiva que la subida clásica. Y, aunque sale con menor frecuencia, tengo un cariño especial al trekking del Jbel Saghro.

¿Qué hace tan especial al Jbel Saghro?
Es una de las grandes joyas desconocidas de Marruecos. Muy poca gente viaja hasta allí y, sin embargo, ofrece algunos de los paisajes más espectaculares del país. La erosión ha creado un relieve que recuerda por momentos a Monument Valley, con cañones, agujas de roca, cerros testigo y enormes formaciones volcánicas.
Es un lugar sorprendente y muy diferente a la imagen más conocida de Marruecos.
En vuestros viajes siempre habláis mucho del equipo local. ¿Es una parte importante de la experiencia?
Sin ninguna duda. De hecho, diría que es uno de los grandes motivos por los que la gente vuelve enamorada de Marruecos.
Más allá del guía local, que es la figura de referencia durante todo el viaje, hay un equipo extraordinario de cocineros, muleros o camelleros que convierte cada expedición en una experiencia muy humana.
Son personas increíblemente acogedoras, trabajadoras y generosas. Siempre están pendientes de que el grupo esté cómodo y disfrute del viaje. Pero, además, tienen una alegría muy contagiosa. En cualquier descanso aparecen las canciones, las palmas o una pequeña celebración improvisada. Esa naturalidad termina creando un ambiente muy especial que los viajeros recuerdan durante mucho tiempo.

¿Qué nivel físico hace falta para viajar a Marruecos con Geographica?
Hay opciones para perfiles muy diferentes.
Los trekkings del desierto de M’Hamid, del Alto Atlas o de la costa de Essaouira tienen un nivel asequible para cualquier persona acostumbrada a caminar con cierta regularidad.
El trekking del Rif ya exige algo más. Las etapas son más largas y acumulan mayor desnivel, por lo que requiere una condición física media.
Después están las ascensiones al Toubkal y al M’Goun, que pertenecen al ámbito de la alta montaña. En estos viajes sí es necesaria una buena preparación física y, dependiendo de la época del año, también saber utilizar material como crampones y piolet. No son ascensiones técnicamente difíciles, pero alcanzar un cuatro mil siempre exige respeto.

¿Cómo son los alojamientos durante el viaje?
En la montaña utilizamos los tradicionales gîtes, alojamientos familiares muy sencillos que forman parte de la experiencia del trekking.
Normalmente son antiguas viviendas adaptadas para recibir montañeros. Las habitaciones son básicas, los baños también, y el confort es limitado, especialmente en invierno, cuando algunas casas pueden resultar frías. Por eso siempre recomendamos llevar ropa de abrigo adecuada para las noches.
En las ciudades intentamos alojarnos siempre en riads, las casas tradicionales marroquíes construidas alrededor de un patio interior. Son lugares con muchísimo encanto y constituyen una magnífica forma de acercarse a la arquitectura y al modo de vida local.
¿Tienes algún alojamiento favorito?
Sí. Hay un gîte muy especial en el Rif regentado por Abdelkader, uno de los pioneros del turismo de montaña en la región. Después de trabajar durante años en España y en Sudamérica, regresó a su pueblo y abrió uno de los primeros alojamientos para senderistas de todo el Rif. Es un personaje entrañable, con un enorme sentido del humor y un español muy particular que siempre arranca sonrisas al grupo.
Cada vez que nuestros viajeros pasan por allí, la estancia termina convirtiéndose en una experiencia en sí misma. Es uno de esos lugares que demuestran que un viaje no solo lo construyen los paisajes, sino también las personas.

¿Y la gastronomía?
Es, sin duda, uno de los puntos fuertes del viaje.
Siempre me impresiona la capacidad que tienen los cocineros para preparar comidas magníficas en mitad de la montaña, con recursos muy limitados. Todo el mundo conoce el tajín o el cuscús, pero durante un trekking descubres muchos otros platos elaborados con verduras frescas, legumbres, especias y pan recién horneado. La carne aparece con menos frecuencia, porque sigue siendo un producto relativamente valioso, pero eso no impide que la cocina resulte variada y sorprendente.
Los desayunos merecen una mención aparte. Pan recién hecho, diferentes tipos de tortas, miel, aceite de oliva, queso, huevos… Son desayunos sencillos, pero extraordinariamente completos.

Has viajado a Marruecos en todas las estaciones. ¿Cuál recomendarías?
Si tuviera que elegir, diría que la primavera y el otoño.
El verano puede ser muy duro en el interior por las altas temperaturas, aunque en la costa atlántica sucede justo lo contrario. Gracias a los vientos alisios, zonas como Essaouira mantienen un clima muy agradable incluso en los meses más calurosos. El invierno también tiene mucho encanto, especialmente en el Atlas, pero conviene recordar que muchas casas de montaña no disponen de calefacción y las noches pueden ser bastante frías.
Personalmente siento debilidad por el Atlas nevado. Creo que estas montañas alcanzan su máxima belleza cuando están cubiertas de nieve, entre marzo y principios de junio. Y, si hablamos del Rif, me encanta el comienzo del otoño, cuando los madroños llenan el bosque de frutos rojos y anaranjados que colorean todo el paisaje.
Después de tantos viajes, imagino que acumulas muchas anécdotas…
Muchísimas. Marruecos siempre consigue sorprenderte.
Hay una que recuerdo con especial cariño porque ocurrió en mis primeros años como guía. Caminaba junto a un guía local con el que trabajaba habitualmente y, mientras hablábamos, me cogió de la mano. Seguimos caminando así durante un buen rato. Para él era un gesto completamente natural. En muchas zonas de Marruecos, dos hombres pueden caminar de la mano como una muestra de amistad y confianza, sin ninguna otra connotación. A mi grupo aquello le llamó muchísimo la atención y, como era de esperar, fui el blanco de unas cuantas bromas durante el resto del viaje. Pero fue una de esas situaciones que te ayudan a entender que viajar también consiste en descubrir otras formas de relacionarse y dejar a un lado nuestros propios códigos culturales.

¿Qué es lo que más suele sorprender a quienes viajan por primera vez a Marruecos?
Creo que la hospitalidad.
Existe una imagen muy simplificada del país que suele centrarse en los zocos, el regateo o el bullicio de las grandes ciudades. Y todo eso forma parte de Marruecos, por supuesto. Pero cuando te adentras en las montañas o en las zonas rurales descubres una realidad completamente distinta.
La gente es extraordinariamente acogedora. Te recibe en su casa, comparte lo que tiene y hace todo lo posible para que te sientas bien. Es cierto que en los entornos más turísticos puede haber más insistencia a la hora de vender productos o captar visitantes. Forma parte de la dinámica de muchas ciudades. Sin embargo, en las aldeas de montaña la relación con el viajero suele ser mucho más espontánea y auténtica.
Después de más de treinta años recorriendo Marruecos, ¿qué mantiene intactas las ganas de volver?
Que nunca deja de sorprenderme.
Siempre aparece un valle nuevo, una montaña distinta, un sendero que no conocía o una conversación inesperada con alguien del lugar. Marruecos es un destino inmenso y extraordinariamente diverso. Puedes caminar entre dunas, ascender un cuatro mil, dormir en una aldea bereber, recorrer la costa atlántica o perderte por un bosque de pinsapos en el Rif, y todo eso dentro del mismo país.
Pero, por encima de los paisajes, lo que hace que siempre quiera volver son las personas. Al final, los recuerdos más intensos de un viaje rara vez tienen que ver únicamente con una montaña o un desierto. Lo que permanece es la hospitalidad de quienes te reciben, las conversaciones compartidas alrededor de una mesa, el pan recién hecho al amanecer o las canciones improvisadas al final de una jornada de caminata.
Eso es lo que convierte un viaje a Marruecos en una experiencia que va mucho más allá del trekking.

TREKKING EN MARRUECOS: GUÍA PRÁCTICA
- Geografía y diversidad de Marruecos para el trekking
Marruecos destaca por su extraordinaria geografía, que ofrece un mosaico de paisajes únicos. Este país, situado en el noroeste de África, presenta montañas, desiertos, valles y costas, lo que lo convierte en un destino inigualable para el senderismo y el trekking. La diversidad de su territorio permite que cada aventurero encuentre rutas que se adaptan a sus preferencias y habilidades.
Los imponentes picos del Alto Atlas, la cadena montañosa más elevada del norte de África, son uno de los principales atractivos. Aquí se encuentra el Toubkal, que con 4.167 metros es la cima más alta de Marruecos. De este modo, la geografía montañosa no solo proporciona vistas espectaculares, sino que también representa un reto para los senderistas con experiencia. Las rutas aquí varían en dificultad, ofreciendo desde ascensos intensos hasta caminatas más suaves en sus alrededores.
Otra faceta clave de la geografía marroquí es el desierto del Sáhara, el mayor desierto cálido del mundo. Este entorno desafiante invita a los amantes del senderismo a explorar sus dunas y oasis. La combinación de paisajes áridos y vegetación escasa crea un contraste fascinante. Los caminantes pueden disfrutar de experiencias culturales enriquecedoras al interactuar con las comunidades nómadas.
Las áreas rurales como el valle del Draa ofrecen una experiencia de senderismo menos exigente. En este escenario pintoresco, el viajero puede disfrutar de la belleza natural mientras observa la vida cotidiana de las poblaciones bereberes. El contraste entre las montañas, las llanuras desérticas y las palmeras que crecen a lo largo de los ríos proporciona una gama de paisajes que no deja indiferente a nadie.
La gran variedad geográfica de Marruecos establece un escenario idóneo para el trekking. La posibilidad de elegir entre rutas de alta montaña, desiertos abrasadores y valles tranquilos satisface a los senderistas más exigentes. Esta abundancia de escenarios en un solo país convierte cada aventura en un viaje inolvidable, donde la naturaleza y la cultura convergen de manera armónica.
- Principales rutas y programas de trekking en Marruecos
Marruecos ofrece una amplia variedad de rutas y programas de trekking, cada una diseñada para resaltar los paisajes y la cultura única del país. Los itinerarios varían en duración y nivel de dificultad, lo que permite que tanto principiantes como caminantes experimentados encuentren una opción adecuada.
Cumbres del Rif
Trekking exigente con ascensiones al Jebel Lakra y Tissouka.
El Atlas y Essaouira
Este viaje combina un novedoso trekking en el Atlas que no habíamos hecho antes, el Valle de Ourika, con el afamado trekking de Essaouira, en la salvaje costa atlántica, con un día completo para disfrutar de esta maravillosa ciudad costera marroquí.
El M’Goun y Achabou
El objetivo de este viaje es adentrarnos en el corazón de la impresionante cordillera del Alto Atlas y coronar el M’Goun (4.068 m). Esta zona, alejada de las rutas turísticas, es también un rincón donde la tribu bereber de los Bou Guemez mantiene su estilo de vida tradicional, asentada bajo las impresionantes laderas del M’Goun.
El Rif, Fez y el Medio Atlas
Este viaje pretende ser una presentación del norte de Marruecos combinando rutas en el desconocido Medio Atlas y la exuberante cordillera del Rif, con visitas de interés cultural como las ciudades imperiales de Fez y Meknés, las ruinas romanas de Volubilis y la preciosa medina de Chaouen.
El Saghro
Un «Monument Valley» a las puertas del Sáhara. Un territorio fascinante entre el Alto Atlas y el desierto del Sáhara.
Fez, Merzouga y el Atlas
Este viaje pretende ser un compendio de los lugares más interesantes de Marruecos abarcando el Medio Atlas, el Alto Atlas y el desierto del Sáhara. Una combinación de rutas para caminar, muy diferentes entre sí pero todas espectaculares, con visitas de interés cultural.
Marruecos de Norte a Sur
Este viaje pretende ser un compendio de los lugares más interesantes de Marruecos abarcando el Rif, el Atlas y la costa atlántica de Essaouira.
Sáhara y Atlas
Este viaje combina dos travesías de corta duración, con el apoyo de dromedarios y mulas, a través de escenarios totalmente distintos: las dunas del desierto del Sáhara y las montañas del Atlas.
Trekking de Essaouira
Al sur de Essaouira, la “ciudad blanca”, se extiende una costa salvaje, intacta, sin carreteras que la recorran ni grandes desarrollos turísticos. A lo largo de decenas de kilómetros, entre Sidi Kaouki e Imsouane, se suceden playas interminables de arena fina, dunas y acantilados rocosos.
Trekking del Rif
El Rif Occidental, la Montaña Verde: travesía por las montañas de Chaouen.
Trekking por el valle de Azzaden y ascensión al Toubkal
Aventura en el Alto Atlas de Marrakech: entre valles legendarios y la cima del Toubkal (4.167 m).
- Cultura bereber y su influencia en el trekking
El legado cultural bereber es un componente esencial de la experiencia de trekking en Marruecos. Este grupo étnico, que ha habitado la región durante milenios, aporta una rica tradición que se refleja en su estilo de vida, gastronomía y costumbres. Al recorrer rutas de senderismo, los viajeros tienen la oportunidad de sumergirse en este mundo ancestral, donde cada encuentro es una ventana a la cultura local.
Una de las características más destacadas de la cultura bereber es su sistema de hospitalidad. En los pueblos y aldeas que se encuentran en las rutas de trekking, los visitantes son recibidos con los brazos abiertos, disfrutando de una acogida cálida y sincera. Algunas costumbres incluyen ofrecerles té a la menta, un símbolo de hospitalidad, y la posibilidad de compartir comidas tradicionales, que a menudo consisten en cuscús, tajines y pan fresco.
Las rutas de trekking frecuentemente cruzan asentamientos bereberes, donde los viajeros pueden conocer sus hábitos diarios. Desde la agricultura en terrazas hasta la recolección de hierbas, estas interacciones brindan una visión valiosa sobre la relación de los bereberes con su entorno. La interacción con los lugareños transforma la mera actividad de caminata en una inmersión cultural y humana que es tanto educativa como enriquecedora.
La arquitectura bereber, con sus impresionantes casas de barro y castillos en las montañas, también deja una huella en la experiencia del trekking. Estos edificios no solo son un refugio, sino que cuentan historias de resiliencia y adaptación a su entorno. Dormir en una casa local, por ejemplo, permite apreciar el diseño y la construcción en armonía con la naturaleza.
A través de la conexión con la cultura bereber, los trekkers no solo recorren paisajes impresionantes, sino que también adquieren una comprensión más profunda del patrimonio cultural de Marruecos. Esta mezcla entre aventura y aprendizaje hace que el trekking sea una experiencia memorable que trasciende la mera actividad física.
- Preparación y equipamiento para el trekking en Marruecos
Emprender una aventura de trekking en Marruecos requiere una preparación meticulosa y un equipamiento adecuado. La variabilidad climática y el terreno diverso del país influyen en la elección de los elementos a llevar. Resulta esencial asegurarse de que cada pieza de equipo esté en óptimas condiciones para garantizar una experiencia segura y agradable.
Equipamiento necesario
Para disfrutar plenamente del trekking, es indispensable contar con ciertos elementos que aseguren comodidad y seguridad. Vamos a detallar los más importantes:
Botas de trekking: Elegir un buen par de botas es fundamental, ya que el terreno montañoso y irregular puede poner a prueba cualquier calzado. Las botas deben ser impermeables y ofrecer un buen soporte.
Ropa adecuada: La vestimenta debe ser ligera y transpirante, pero también adaptada a las variaciones de temperatura. En áreas montañosas, las noches pueden ser frías, mientras que durante el día se pueden registrar altas temperaturas.
Capa impermeable: Un chubasquero o poncho puede resultar útil en caso de lluvias repentinas. Es preferible elegir prendas que sean ligeras y fáciles de guardar en la mochila.
Equipo de camping: Si se planea acampar, es esencial contar con una tienda de calidad y un saco de dormir adecuado para las temperaturas que se esperan durante la noche.
Equipamiento personal: Elementos como un sombrero, gafas de sol, protector solar y un botiquín de primeros auxilios son vitales para cuidar la salud durante el trekking.
- Consideraciones de salud y seguridad
El bienestar personal debe ser una prioridad durante las rutas de senderismo. Mantenerse hidratado es clave, especialmente en el desierto o en rutas de alta altitud. Es recomendable llevar suficiente agua y un sistema para purificarla si es necesario, como pastillas o filtros.
Se aconseja escuchar al cuerpo y estar atento a cualquier síntoma de malestar, como la fatiga extrema o problemas relacionados con la altitud. Tener un seguro de viaje que cubra actividades al aire libre puede proporcionar tranquilidad ante imprevistos. - Planificación del viaje
Antes de aventurarse al trekking, es fundamental estudiar las rutas disponibles y los itinerarios, así como los detalles de los alojamientos y la alimentación. Muchos trekkings ofrecen la posibilidad de pernoctar en locales bereberes, lo que añade un valor cultural a la experiencia. Preparar un itinerario bien estructurado ayuda a disfrutar al máximo de los paisajes y la cultura local.
Con una adecuada preparación y el equipamiento correcto, el trekking por las montañas y desiertos de Marruecos se convertirá en una experiencia inolvidable llena de descubrimientos y aventuras. La naturaleza y la hospitalidad del país ponen al viajero en contacto directo con sus tradiciones y su entorno, creando memorias que perduran en la mente. - Aspectos prácticos para organizar un viaje de trekking
Planificar un viaje de trekking implica tener en cuenta diversos factores que garantizan una experiencia satisfactoria y segura. La organización adecuada puede determinar el éxito de la aventura en las montañas o desiertos marroquíes. Desde la elección de la época hasta la logística del viaje, cada detalle es importante.
Temporada recomendada
La época del año influye considerablemente en la experiencia. Es recomendable programar los trekking entre primavera y otoño, cuando las temperaturas son más agradables. Durante el invierno, las condiciones climáticas pueden ser severas en las montañas del Alto Atlas, especialmente en las cumbres como el Toubkal.
Documentación necesaria
Contar con la documentación adecuada es esencial. Se recomienda llevar un pasaporte vigente y, si es necesario, gestionar un visado según la nacionalidad. Además, tener un seguro de viaje que cubra actividades de trekking es crucial para asegurar una atención adecuada en caso de imprevistos.
Salud y seguridad
Mantenerse en buena forma física es esencial. Un chequeo médico previo al viaje es recomendable. Beber suficiente agua durante el trekking ayudará a evitar la deshidratación. Además, es fundamental tomar en cuenta la aclimatación, especialmente en altitudes elevadas, para prevenir el mal de altura. Seguir las indicaciones de los guías locales contribuirá a incrementar la seguridad.
Interacción cultural
Interactuar con las comunidades locales en las montañas y desiertos es un aspecto enriquecedor del viaje. Es importante ser respetuoso con las costumbres y tradiciones bereberes. Aprender algunas frases en árabe o bereber puede facilitar la comunicación y enriquecer la experiencia.
Con todos estos elementos en mente, la planificación de un viaje de trekking en Marruecos puede convertirse en una aventura memorable, minimizando riesgos y maximizando el disfrute del entorno natural y cultural.
Muchos itinerarios de trekking pasan cerca de pueblos bereberes, donde es posible conocer la cultura local, participar en talleres de artesanía o disfrutar de una comida tradicional hecha con ingredientes frescos.
- Turismo activo y actividades complementarias en zonas de trekking
La experiencia de trekking en Marruecos se puede complementar con una variedad de actividades que permiten explorar la rica biodiversidad y la cultura local. Desde paseos en camello en las vastas dunas del Sáhara hasta excursiones en bicicleta por los valles fértiles del Atlas, las opciones son diversas y atractivas.
La rica cultura bereber no solo se vive a través del trekking, sino que también invita a participar en festivales locales que celebran la música, la danza y la gastronomía de la región. Estos eventos suelen coincidir con la temporada alta de trekking, ofreciendo una inmersión profunda en las tradiciones locales.
Algunas áreas también ofrecen actividades de avistamiento de aves, gracias a la diversidad de ecosistemas que se encuentran en Marruecos. El río Draa y sus alrededores son un paraíso para los aficionados a la ornitología, donde se pueden observar especies raras y migratorias.
Por último, la fotografía es otra actividad que se disfruta enormemente en estas regiones. Los paisajes de los picos nevados del Alto Atlas, las palmas en los valles desérticos y los infinitos tonos del Sáhara ofrecen múltiples oportunidades para captar imágenes espectaculares.
